Al fin concluimos con el círculo depresivo que era el micro (aclaración: el micro estaba buenísimo y muy limpio). Como era esperado, llegamos media hora después de lo esperado, pero eso no fue ninguna sorpresa.
Ya habíamos venido a Villa Marista en dos ocasiones, pero solo al campo de deportes. El lugar es muy lindo un lugar amplio lleno de canchas de fútbol y rugby aspecto muy prolijito, pero igual todavía no vimos las habitaciones. Escribo esto mientras aguardamos la comida en un gran comedor de aspecto más bien normalucho, no demasiado limpio, pero bueno, safa, igualmente no se lo puedo comparar con Pato´s en chascomús, las mesas tienen aspecto de ser medio inestables ya que están apoyados sobre dos caballetes que se podrían cerrar en cualquier momento con el movimiento de nuestras patitas.
Oh! Gracias al cielo! La comida ha llegado y con un hambre infra-humana, como lobeznos que no han probado bocado en 1 semana nos precipitamos sobre los platos. Dejaré la escritura por unos momentos para proceder a la ingestión. (Almuerzo día 1: 2 empanadas milanesa con puré y ensalada de frutas, con pepsi y 7up)
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