(Aviso: esto está contado con lujo de detalles porque era una de las protagonistas de la escena).
Todo empezó cuando un repugnante bicho de 1mm x 1mm aprox. se posó sobre la cara de Caste. Ella, totalmente dominada por el pánico despegó de un salto de la cama. Cuando Mery y yo reaccionamos, hicimos lo mismo. Mientras nosotras estábamos arrinconadas contra una esquina del cuarto, el bicho ocupaba el lugar de Caste en su cama. Todas acordamos que ninguna estaba dotada de la sobre humana valentía para terminar con la vida del bichito, me enviaron a buscar ayuda (Gaby o Juanita). Llego a su cuarto toco la puerta y cuando paso estaba juanita cómodamente acurrucada en su cama sin ninguna intención de salir.
L: Juana, hay un bicho en nuestro cuarto y no nos animamos a matarlo
J: y Uds. piensan que yo sí?
L: Juanita, esta tarde nos perseguiste con un cangrejo muerto por la playa
J: Bueno, esta bien, vamos
(En ese momento irrumpen Mery y Caste anunciando un nuevo bicho). Sale Juana de la cama en pijamas y le entrego una hojota de Gaby. Llegamos a la habitación con Juana al frente blandiendo su arma y nosotras 3 cobardemente detrás.Cuando ve el primer bicho (el de la cama de Caste) se ríe y lo agarra. Se da vuelta para asustarnos y yo salgo disparada fuera del cuarto. Escucho como Juanita asesina cruelmente al segundo bicho, también agarra a este y nos empieza a perseguir (imagen visual: Juana en pijamas con un bicho muerto en la mano riéndose estilo cruela de vil persiguiéndonos mientras huíamos despavoridas por los pasillos). Las chicas corren y yo también. Entre la excitación de la medianoche y mi profesora de lengua atacándonos con un bicho perdí de vista a las chicas y me fui para el final del pasillo. A pesar de que grite “atrás demonio” e hice una cruz con los dedos, Juana no se detenía. Así que me zambullí en uno de los cuartos, las chicas que estaban adentro rápidamente me dijeron “dale, boluda no jodas”, (por la flor de charla que acabábamos de escuchar). Claro está que no les podía contar todo lo sucedido así que me limito a decirles “no pasa nada, estamos con Juanita” (ja! Como si eso fuera alguna garantía de que no hay problema). Siento una mano que trata de abrir la puerta, pero yo me mantengo firme. Los ruidos de afuera cesan y yo espero paciente. Miro por la rendija de la puerta y veo la manito de Juana con sus inconfundibles anillos sosteniendo algo que no pude distinguir a primera viste (bicho, obvio). Entonces grité “Juanita! te veo por la rendija de la puerta!”. Ningún ruido se oye salvo alguna risa ahogada de Caste. Magu me sugiere “abrí la puerta y mandate para el otro lado”.Así procedí, abrí de golpe la puerta y no había nada del otro lado. Busco el secador del baño y salgo despacito. Oh! Terrible traición! Estaban Caste y Mery en el pasillo observando a Juana que estaba contra la pared para no ser vista fácilmente, sosteniendo el bicho en alto. Trato de ahuyentarla con el secador, pero no hay caso, avanza hasta meterme de vuelta en la habitación donde me arroja el bicho al cuerpo. Yo, con un ágil movimiento lo esquivo y me subo a una cama con el secador en alto (a todo esto había varias espectadoras observando curiosamente). Juana se agacha y empieza a empujar fuera de la habitación al bicho con la hojota. El ataque había finalizado.En eso entra la dueña de la hojota. No obstante lo cual Gaby no le encuentra lo cómico a la situación de Juanita empujando un bicho muerto por la habitación, yo sobre la cama con el secador en alto como si fuera un sable samurai y las dueñas de la habitación mirando atónitas mientras Mery y Caste se mataban de risa. Pregunta a gritos que pasaba y me ordena que deje el secador y me baje de la cama (con el bicho y Juana dando vueltas? Ni loca!). De repente cae en la cuenta que Juanita es la protagonista de la escena y la mira incrédula con los ojos abiertos como luna llena, esperando una explicación. Juanita totalmente apoderada por la risa no logra decir nada demasiado coherente entre carcajada y carcajada. Finalmente Gaby, totalmente indignada nos echa a todas junto con el público asombrado que miraba desde afuera. Volvimos con un ataque de risa a la habitación donde ahora nos disponemos a dormir (sino queremos que gaby nos rete en sueños) después de la agotadora y extravagante aventura.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario