sábado, 27 de octubre de 2007

20:05, cena (Día1)

Apenas llegamos al hotel nos mandaron a bañarnos. Y si comparo mucho con chascomús lo siento, pero es verdad cuando digo que a pesar de que no era eeeeeeel baño se sintió como una ducha escocesa. Más aún que veníamos arenosos y con olor a “mar”, sumadas las 6 horas de viaje.

La ducha no fue una desagradable experiencia, lo que sí fue desagradable fue la cena constituida por una omelet de color amarillos radiactivo con los bordes muy quemados, pero el interior crudo, bastante crudo (no sé como se logró eso, pero en estas inhóspitas regiones, todo es posible), luego llegó la artillería pesada, unos tallarines no muy atractivos, con una salsa de consistencia sospechosa, porque era como agua con pedazos de carne y un poco de color marrón y de postre helado, eso estaba más o menos bien, claro que no era Volta o Pérsico pero constituyó la cena de todas las de mi mesa. Con la esperanza de que no devolvamos la comida tal cual vino, Gaby nos dijo que mañana en el almuerzo había croquetas de fideos (con lo que dejamos de esta noche). No solo no logró que comamos, sino que nos sacó el apetito para el día siguiente. Puede que tuviera cierto componente químico prohibido, porque varios chicos empezaron a sentirse mal al día siguiente, pero es solo una teoría…por ahora.

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