domingo, 28 de octubre de 2007

Mar chiquita (Día2)

Hicimos unas actividades con pájaros migratorios y biodiversidad en la playa. La de aves migratorias consistía en estudiar un ave de juguete y decir su especie, antes nos habían dado una charla explicándonos como se hacía para atrapar a las aves y marcarlas. Un método de lo más interesante, se hace lo siguiente: se pone una red especial en la orilla a la noche, así las aves no la ven y uno se queda esperando .Para que las aves vuelen se las tiene que asustar porque sino nunca irían a parar a la red, entonces se hace ruido (me imagino a los biólogos gritando como desaforados en la playa a media noche para ahuyentar a las aves, jejeje), una ves atrapadas se las pone en una bolsita de tela de las más comunes, entonces el ave cuando ve oscuro se calma, y se cuelga la bolsa de la cintura, de un cinturón supongo, y cuando ya no das más de aves colgadas en tu cintura, las llevas a donde las queres estudiar y las metes en jaulas.

Lo de biodiversidad, era así: en la playa habían marcado unas parcelas donde teníamos que buscar rastros de vida. Nos explicaron que allí en mar chiquita la biodiversidad era muy grande porque había una mezcla de animales de agua dulce y de agua salada, por la laguna abierta. Claro está que todos nos arrimamos a la orilla para buscar cangrejos. Entonces se volvió común una práctica que no me venía venir. Los más valientes que se animaban a agarrar a los cangrejos los arrojaban a los que los temían (yo, entre otros). Me tiraron varios, los cuales muchos los esquivé ágilmente pero muchos me golpearon, un asco terrible, ser asechada por cangrejos muertos, solo en pesadillas hasta ahora. Creo que la precursora de este movimiento fue nada menos que Juanita que aprovechando su poder como docente, pero así mismo rebajándose a nuestro nivel, nos empezó a perseguir por la playa con un cangrejo muerto de considerable tamaño al grito de “ahhhhhhhhhh!!!!!!!”, dios mío, que espanto yo eché a correr y no me acerque hasta que Juana no hubiera largado el cadáver…

Peor aún, hubo algunos que trajeron los cangrejos al micro y situación más ridícula no se había visto en mucho tiempo, los profesores gritando por el micrófono “entreguen los cangrejos!!!”, mientras la guía recorría los asientos con una bolsa. Y la canción como respuesta "NOOO TENEMOS NAAAAAAADAA, QUEEREEMOS LOS HAVANA" porque habían amenzado que si no entregabamos los cangrejos nos quedabamos sin alfajores.

Partimos para el hotel.

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